7 Metodos de Ejecucion Medievales que harán que te alegres de vivir en estos días

7 Metodos de Ejecucion Medievales que harán que te alegres de vivir en estos días

Lo que hoy en día llamamos pena de muerte, no es más que un nuevo nombre para las ejecuciones de toda la vida. Penar con la muerte a otros seres humanos por diversos motivos, ha existido desde siempre. Lo que ha cambiado es la forma de llevarla a cabo.

En los Estados Unidos, muchos estados aplican sus ejecuciones con inyección letal, hasta hace no mucho, la aplicaban con la horca o con electrocución. Pero una cosa es segura, las ejecuciones de nuestros días son mucho menos impactantes que las que usaban en otros tiempos (sobretodo en los tiempos de la Edad Media). Si bien es cierto que no hace falta irse muy atrás en el tiempo para desmayarse ante la brutalidad de ciertas ejecuciones.

En serio. Echa un vistazo a estos 7 métodos de ejecución si no me crees.

1.) Ejecución por un pelotón de fusilamiento.

2.) Ejecución con ramas de bambú.

Ahora vas a ver hasta dónde llega la inventiva humana para causar dolor y ejecutar a personas. ¿Sabes lo que el bambú? Seguro que sí. Bueno, el bambú tiene la virtud de crecer muy rápido y de ser bastante resistente. Bien, en el Asia Medieval, y debido a éstas propiedades, el bambú era utilizado para ejecutar a personas. Las víctimas eran empaladas en pequeñas plantaas de bambú y eran dejados allí mientras el bambú iba creciendo. Lógicamente, a medida que crecía el bambú, iría empalando más y más profundamente a la desgraciada víctima. Eso tiene que doler un rato…

3) Ejecución por prensado.

Morir aplastado no debe ser para nada agradable. La idea de verse reventado no es algo que me seduzca, no se a ti. Pues bien, en algunos lugares, se “prensaba” a los reos como forma de ejecución o pena de muerte. En Vietnam, por ejemplo, se entrenaban elefantes para pisotear lentamente a una persona hasta que abandonaba este mundo cruel. En Europa, también se hizo uso de ésta técnica de tortura.

4) Quemado en la hoguera.

Con éste método, sin duda no hace falta darle muchas vueltas a la cabeza: simple, efectivo y terriblemente doloroso y brutal. Al menos, los reos en su mayoría morían intoxicados por el monóxido de carbono que respiraban antes de que fueran las llamas los que los mataran. ¡Vaya alivio de mierda!

5.) Ejecución en la horca y luego descuartizado.

Este sistema de pena capital era muy popular entre los ingleses (sí, esos que toman té y parecen unos tíos muy tranquilos). Primero cogían al condenado, lo ataban a un caballo y le daban un “paseo” arrastrándolo desde la cárcel al patíbulo por en medio de la ciudad (te recordamos que las calles no estaban asfaltadas entonces). Luego, lo colgaban hasta el borde de la muerte. Entonces cuando mejor se lo estaba pasando el condenado, lo bajaban y ya medio moribundo y a punto de morir, lo agarraban y lo cortaban vivo en 4 pedazos. Yo si viera eso en una película, vomitaría hasta la papilla que me daba mi madre. Pero al parecer, el populacho se lo pasaba bomba…

6) Ejecución por desollamiento

Si la anterior forma de ejecución os ha parecido fea, ésta no os va a parecer menos terrible: ejecución por desollamiento, que no es otra cosa que morir desollado vivo. Desollar a alguien es sencillamente, cogerlo aún vivito y coleando y comenzar a separarle la piel del resto del cuerpo. ¡Pero si yo me despellejo días después de tomar el sol y ya me asusto!. Así que imagínate lo que tendría que pasar el condenado. Era muy común entre los asirios. Si bien incluyeron una variante, que era cocer vivo al reo.

7.) Ejecución por Guillotina.

La decapitación o cortarle la cabeza a un humano como si fuera un pollo, es una de las más antiguas formas de ejecución. Durante la Revolución Francesa se convirtió en una ejecución en cadena gracias a la invención de la guillotina. Cómo les cundía cortar cabezas con ese invento. Los revolucionarios franceses la consideraban una forma de ejecución más humana porque era rápida, limpia (ejem) y menos dolorosa. (Claro, que te maten no duele…mira qué listos)

Visto lo visto, me alegro de no haber nacido en esas épocas.

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