By | diciembre 26, 2016

Algunas personas tienen que pasar su vida andando a cuatro patas por culpa de un defecto de nacimiento conocido como Congenital genu recurvatum, o hiperextensión de la rodilla. Ésta extraña y rara condición ocurre una vez cada 100.000 niños nacidos vivos.
Las personas que sufren éste defecto, y que aparece con más frecuencia en las mujeres, nacen con una deformidad en sus articulaciones de la rodilla. Dependiendo del grado de hiperextensión que la persona padezca, podrá caminar erguida o verse obligada a utilizar sus manos como si fueran un par extra de pies, caminando como a cuatro patas.
Las primeras apariciones documentadas de ésta deformidad se remontan a principios del mil ochocientos. En el año mil ochocientos ochenta y seis, una niña llamada Ela Harper apareció en un circo caminando a cuatro patas. Apareció como si se tratara de un mostruo deforme ante la sociedad de aquellos días.

Esta deformidad se ha asociado a multitud de factores, pero aún no se sabe a ciencia cierta cuál e sla verdadera causa que la ocasiona.
Los pacientes con hiperextensión de la rodilla a menudo tienen otras afecciones como la displasia de cadera o pie zambo.

La hiperextensión de la rodilla también puede conducir a fuertes dolores en la rodilla y las articulaciones, así como a rigidez por la desintegración del cartílago y el hueso.

La terapia física puede ayudar a algunas personas, pero en casos severos, la cirugía es la única opción.

Por desgracia, muchas de éstas personas son consideradas como auténticos monstruos de la naturaleza mientras intentan llevar una vida lo más normal posible. Aquellas que pueden permitírselo logran encontrar en una costosa cirugía el remedio a sentirse rechazados por la sociedad.

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